Entre los cuentos de Gustav Meyrink, maestro de Hesse, que escribe más para consumo universal y que de alguna manera es su divulgador, puede haber estado el cuento Petróleo—Petróleo, que aparece en una temprana edición de Zigzag en Chile de un volumen titulado La esfera negra, publicado en Austria en 1913. Estos cuentos fueron publicados en inglés sólo hace unos años. En esta narración se nos presenta la historia del doctor Kunibaldo Delirrrabias (versión en español. No conozco el nombre del personaje original en inglés ni menos en alemán). Un resquemor derivado del robo de su invención maestra y de su despido llevan a este personaje a una fascinación por Tamerlán y Gengish Khan, azotes de occidente. Lo hacen concebir una venganza contra el mundo. Se establece en México. Aplica sus conocimientos químicos a enriquecerse tremendamente con la destilación y comercio del mezcal. Para implementar su venganza planea cuidadosamente la voladura de la conexión de las paredes que separan las napas subterráneas del petróleo asentado en el en el subsuelo de la región del Golfo de México por millones de años. Los mares del mundo se van cubriendo paulatinamente con una capa de petróleo. El aspecto del mar “fue de una terrible belleza, una superficie infinita, tornasolada y refulgente en todos los colores: rojo, verde y morado; y de nuevo un negro profundo”. Los sabios declaran “dentro de unas 28 0 29 semanas, todos los océanos del mundo quedarán cubiertos y las lluvias desaparecerán”. Los descontentos proclaman “¡Fuera con el ejército que devora, devora y devora nuestra riqueza! Más vale que construyamos máquinas, que inventemos medios para salvar del petróleo a la humanidad”. Pero surgen objeciones “La tropa sólo necesita ser disuelta, cada uno habrá aprendido alguna cosa, aunque sea el oficio más sencillo—Bueno, la tropa sí. Pero ¿Qué vamos a hacer con tantos oficiales?”. Un orador popular “espoleó al pueblo a los actos más irreflexivos.
—Licenciemos a los soldados, que se termine esta farsa, que los oficiales se hagan también una vez útiles. Démosles uniformes nuevos si tanta falta les hacen para ser felices; por mí pueden ser de color verde rana con pintas coloradas. Que vayan todos a las costas, que recojan allí el petróleo con papel secante...”. Citas que demuestran un dedo en la llaga del genial austriaco respecto a los militares además de una terrible anticipación científica.
Arturo Méndez-Roca En su adolescencia fue el miembro más joven del grupo poético "Los Desencantados de Coquimbo", puerto del Norte Chico chileno. Salió de Chile a raíz del golpe de estado de 1973. Ha vivido hasta hace poco en Baton Rouge, Luisiana. Ha participado en antologías como "El Verbo Descerrajado", Editorial Apostrophes, antología en solidaridad con presos políticos chilenos, 2005, "Yo frente al nuevo mundo", Apostrophes, 2004. Tiene publicaciones en "Alter Vox", "Eco Latino", "Run Rún, creadores de la región XIV" y en el mundo virtual en "La cita trunca", www.etcheverry.info; alkionehoxe/poesía y "El alba volante",en http://albavolante.blogspot.com/.