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Actas : Notas [an error occurred while processing this directive] Octubre 3, 2011


El petróleo en la máquina
Nieves y Miro Fuenzalida

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La destrucción ecológica y social que la corporación petrolera inglesa “BP”  esta causando en el golfo de México no tiene precedentes en la historia del país. Lo curioso es que cuando el presidente Obama anunció una moratoria de seis meses en la exploración de nuevas reservas de petróleo inmediatamente los gobernadores y representantes del Congreso, con el apoyo mayoritario de la población de los cuatro Estados mas afectados,  se opusieron a la suspensión porque eso significaría la devastación económica de la región. ¿Pero, no es el caso que la región ya está desvastada?...  “Drill, baby, drill”.

 Uno, retóricamente, podría  preguntarse… ¿No será que el predominio industrial del modernismo occidental, después de todo, no se debe al racionalismo, al desarrollo de las ciencias naturales, la herencia filosófica del Siglo de las Luces, el reformismo luterano  o el individualismo, sino a la ofrenda única del carbón, el gas y el petróleo?  Según el filósofo finlandés Tere Vadén sin esta ofrenda única ninguno de estos cambios culturales se hubiera podido exportar.    

Desde hace algún tiempo se ha venido afirmando que el capitalismo no puede crecer  indefinidamente porque hay límites ambientales y sicobiológicos que finalmente afectarán negativamente su desarrollo. La porfiada realidad, sin embargo, pareciera mostrar que los problemas ecológicos, la polución, el cambio climático y las crisis económicas o financieras no tienen límites. Mientras ocurran lentamente las condiciones no se verán tan negativamente y pareciera que siempre encontraremos la forma para acomodarnos a ellas. Las dificultades pueden aumentar, las circunstancias pueden empeorar y siempre estamos dispuestos a aguantarlas… ¿Es posible encontrar en el capitalismo un límite negativo que lo transforme en una realidad intolerable? Hasta el momento pareciera que no. El punto cero de las condiciones sicosociales pueden alcanzarse sin provocar una rebelión masiva o un quiebre del sistema.  Su límite, por tanto, debe buscarse en otro lado. Para descubrir la debilidad del sistema, dice Vaden, debemos concentrarnos en lo que en el es particular y concreto, en los pre requisitos materiales que lo sostienen.

El capitalismo, que se basa en el principio del crecimiento económico permanente, necesita para ello un suministro permanente de materias primas. Uno de los mejores indicadores del comienzo del actual capitalismo es el largo periodo de  crecimiento económico, productivo y demográfico que empieza aproximadamente en 1820 cuya explicación la encontramos en el carbón, el motor a vapor y luego el eléctrico y de combustión, la gasolina y el gas natural. La era de la energía fosilizada barata que alimenta  la maquina  es inseparable del crecimiento económico y es, justamente, esta mutua dependencia el talón de Aquiles del capitalismo.

El cambio de la economía del carbón a la del petróleo aceleró monstruosamente la  metamorfosis del capitalismo.  Solo que el petróleo es un elemento natural no renovable que, inevitablemente, disminuirá hasta su extinción a medida que es usado.   ¿Qué pasara cuando el petróleo barato y fácil de extraer en grandes cantidades empiece a desaparecer? Probablemente siempre habrá petróleo disponible en algún lugar y a un precio… ¿En que momento este precio empezará a doler? Los teóricos marxistas se describen a sí mismos como materialistas que ponen su atención al nivel de las formas y condiciones concretas de producción. La energía fosilizada, sin embargo, ha tenido bien poca discusión en sus escritos a excepción de algunos líderes políticos como Fidel Castro que en su biografía observa que “Marx pensó que el límite del desarrollo de la riqueza se encuentra en el sistema social, no en los recursos naturales, como hoy sabemos”.

La producción puede aumentarse trabajando más o haciendo el mismo trabajo más eficientemente a través de la división del trabajo, la especialización, la tecnología, la automatización y el poder de la energía. De todos ellos, centrales en el desarrollo del capitalismo, algunos  son arbitrarios y otros  necesarios. Entre estos últimos la energía fosilizada es un factor clave. En la década de los 50s el geólogo M. King Hubbert predijo que la producción de petróleo en Estados Unidos alcanzaría  su punto máximo en los anos 70s. Debido a que el  cálculo y disponibilidad de petróleo es bien difícil de determinar porque  los países y las compañías que lo producen, por alguna razón, lo distorsionan o mantienen en  secreto  Hubbert   tuvo que  buscar otras formas de investigación menos tradicionales  con las que predijo que el máximo de la producción mundial ocurriría entre los 80s y los 90s. Posteriormente su metodología se ha hecho mucho más precisa, pero su evaluación inicial no ha cambiado fundamentalmente. El descubrimiento de nuevas reservas ha disminuido en las últimas décadas y muchas de las naciones productoras de petróleo ya han alcanzado su límite máximo. El Reino Unido durante los años 70s  y 80s, por ejemplo, se transformo en un importante proveedor  después del descubrimiento de petróleo en el Mar del Norte. Pero, después de 1999, una vez alcanzado su punto máximo se convirtió en un país importador en los comienzos de esta centuria.  

J. W. Bush, casi al final de su administracióón, declaró que los norteamericanos eran adictos al petróleo… ¿no sería más adecuado decir que toda la industrialización capitalista contemporánea, no solo es adicta al petróleo, sino que no puede sobrevivir sin él?  Aparte de ser la fuente primaria de energía, que no es poca cosa, se ha descubierto últimamente que es posible hacer casi cualquier cosa con él (micrófonos, medicinas, bolsas, computadoras, platos, fertilizantes, articulaciones artificiales, pisos, etc.)  En un año el mundo usa aproximadamente una milla cúbica de petróleo. 85 millones de barriles al día. Esta es una tremenda cantidad de energía al servicio de la producción y, por mucho que se repita la retórica de la energía alternativa, va a ser bien difícil reemplazarlo.  Lo más cercano seria la energía nuclear. Pero, para obtener la misma cantidad se necesitarían 50 plantas nucleares  operando continuamente por 50 años. O, dicho de otra manera, 2500 plantas nucleares operando continuamente por un año ¿Poseemos suficiente acero, concreto, uranio, tiempo o dinero para su construcción?  Esta es la maravilla cósmica  del petróleo… una milla cúbica no es una cantidad imposible, pero la cantidad de energía que crea es increíble. Solo el sol produce mayor energía. Por eso, después de todo, el petróleo es sol preservado. Se estima que el consumo de energía del mundo en el 2005 fue de 15 terrawatts.   Aproximadamente 13 terrawatts fueron producidos por energía fosilizada. Si consideramos, además de lo dicho, la relación entre la energía que se invierte y la energía que se obtiene necesitamos, según los cálculos más optimistas, invertir un barril de petróleo para obtener 100 barriles del mismo producto. El petróleo que primero se usa es, obviamente,  el que se descubre con mayor facilidad. Pero, de esto ya no queda. El petróleo ya no irrumpe a través de la tierra  como por milagro. Los nuevos depósitos se encuentran en lugares mucho más difíciles de alcanzar, con petróleo crudo de calidad inferior y a medida que se hace más difícil  su extracción la relación entre lo que se invierte y lo que se  obtiene  empieza a variar y hoy esta bien lejos de los 100 barriles. Con suerte, bajo 50 y, en algunos casos, bajo 20. Ninguna otra fuente de energía se acerca al promedio de los mejores depósitos de petróleo, a excepción del carbón. No hay planta nuclear que no haya sido construida y mantenida con una considerable cantidad de energía fosilizada y lo mismo se puede decir de las fuentes alternativas. Cada una de ellas produce energía con un promedio mucho más bajo.

Es difícil saber con exactitud cuánto ha disminuido la extracción de petróleo hoy día, pero sí  se puede decir que no se puede comparar con la del 2005. Como observa Vaden, la época del petróleo barato (20 dólares el barril) es cosa del pasado y sin petróleo barato el sostenimiento indefinido del crecimiento  industrial y económico se hace bien  dudoso. En 1980 el consumo de energía per capita  en Estados Unidos dejó de crecer. El consumo de energía dejó de funcionar como motor de crecimiento económico y ahora su crecimiento depende de la deuda externa. El fin de la era del exceso de energía y el comienzo de las crisis financieras no es una mera coincidencia. En medio de ella el brillo del oro negro se hace cada vez más tenue. Por primera vez desde la segunda guerra mundial la producción global está disminuyendo y el número de kilómetros que los autos viajan esta decreciendo, a pesar de que hay mas vehículos en circulación.

Una parte importante de la especialización y tecnologización del modernismo ha sido causada y luego mantenida por el petróleo barato. Sin su flujo  las posibilidades de una economía de crecimiento continuo se evaporan. Cuando hablamos de energías alternativas como salvación en realidad estamos hablando de ciencias y  tecnologías bastante viejas y sumamente caras. Las primeras versiones de paneles solares se dieron, por ejemplo, al final de 1800 y el poder nuclear en la década de los 40s. Sin un milagro tecnológico el crecimiento económico será local y de corta duración.  Según algunas estimaciones generales los depósitos de petróleo más grandes se empezaron a formar cerca de 400 millones de años atrás. La especie humana tiene 200 mil años. El primer pozo de petróleo fue construido en Pennsylvania en 1859. El economista danés  Bernard Gillard dice que "es muy probable que la existencia de la sociedad industrial de consumo sea un corto intermedio histórico, hecho posible por una bonanza mineralógica... pero, esto no constituye razón para su desmantelamiento ¿Por qué no continuar la carrera de producción y consumo mientras ella dure?” Y las clases dirigentes, en ausencia de una poderosa oposición masiva, parecieran responder… ¿Y por que no?... ¿Porque no nos gastamos los recursos de la Tierra en una sola explosión de consumo glorioso?

Racionalmente… ¿Que podríamos decir o, mejor, cómo podríamos imaginar una sociedad futura  después que el  capitalismo, tal como lo conocemos, ya no sea posible?

Nieves y Miro Fuenzalida.

Ottawa, Ontario, Agosto 15, 2010.

 


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