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Actas : Poesía [an error occurred while processing this directive] Octubre 3, 2011


Poemas de Eduardo Embry
Eduardo Embry

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 Versión Impresora 

Apólogo iluminado

 

¿Ves el cuadro en miniatura

que estoy mirando? fue tomado del libro

de los exiemplos de Juan Manuel;

en el medio de todo ornamento y pompa

aparece dando

la bendición a todo el mundo,

un señor bien vestido y luminoso,

más que el sol,

que bien puede ser el Papa,

o algún rey de tantos que han habido,

o quién sabe, con suerte andando

para atrás de los años, alguno de los Médicis

que viniera de Florencia para darnos un susto,

ahí está ese señor principal,

lo puedes ver rodeado

de otros señores de menor cuantía,

sobre todo, fíjate en ese otro caballero

que con una pluma de ganso escribe en un papiro,

toma nota de todo lo que está pasando,

pues bien, ese payaso

que escribe para reyes

no soy yo.

 

 

Cuando el demonio bajó del cielo

 

En el paraíso terrenal

un árbol echando peste, dice a otro árbol

‘ya no confío en ti’,

y como todo está conectado

en perfecto equilibrio en el universo,

así vino la crisis:

los bosques se confunden,

sacuden sus frutos,

los pájaros que ahí se anidaban 

con un estampido de revólver

desaparecen de las copas,

los frutos se sacuden,

botan el agua que les sobra,

sin agua se incendian los castillos,

los índices del mercado

suben y bajan, la marea

se ha vuelto loca,

y a todo esto ¿qué dicen las hormigas?

¿qué cuentan las arañas?

los banqueros llevan billetes en canasta,

van, casa por casa, nadie los atiende,

en las manos el agua lleva agujeros,

las manos en la roca,

sus huellas, son caracoles petrificados,

en estas arenas ya no hay

clorofila por ninguna parte,

ni las moscas tienen combustible

para levantar el vuelo;

las hojas sacuden los otoños

los otoños sacuden el polvo

de sus frutos, y cuando uno pensaba

que todo este mundo de bosques y billetes

se derrumbaba en mil pedazos,

bajó del cielo el demonio

y otra vez echó a caminar

el negocio infinito del infierno en esta tierra.

 

 

Gracián es el hombre

                        para Eddie Morales

  

Entonces me pasé

del gongorismo al conceptismo,

como quien se pasa del cerro

Los Placeres al cerro de Playa Ancha,

vi en toda magnitud

cuán extenso y azulado era el mar,

que una palabra cerrada y oscura

podía entenderse con otra palabra análoga;

mi abuela me metió a un colegio de curas

pensando que la educación

era la mejor herencia que podía dejarme,

estando en ese encierro, me enamoraba locamente de los libros, no sé cómo

se metió en mi taza de té, solamente un nombre:

Baltasar Gracián,

donde cada vez que le ponía azúcar al té,

de la oscuridad de sus ramas

pasaba a la parte difícil de la poesía:

todo lo negro era lo ingenioso,

porque entre un objeto y otro

siempre hay una correspondencia,

entre tú y yo, entre nosotros

y los demás, nada puede sobrevivir

en una isla, con espíritu acrobático

vamos haciendo la vida

en una red de conexiones,

puentes y ríos, mares y continentes,

entre tú y yo, circundados

por un cielo lleno de luces,

toco tu piel, doy un paso más,

vertiginosamente y de cabeza

me acerco un poco más al paraíso.

 

 

“He muerto ya todas las muertes”

                                                             Hermann Hesse
 

 

He vivido todas las vidas

del mismo modo que he muerto

todas las muertes

¿qué otra vida me queda por morir?

los árboles se balancean

con el ímpetu mal aprendido del viento,

en eso, hay algo de vida y algo de muerte

que todavía no he vivido,

largamente me resta por morir,

en la arena arcillosa,

en los recovecos de los caracoles,

en la montaña que bajo a las arenas,

en la crujiente hierba del verano,

en los ocultos jardines

donde cagan generales;

todas las vidas, todas las oscuras muertes,

como la flor que se corta con una mano,

no quiero nacer en canasta

de mar llena de agujeros, ni en el ojo

del pez muerto, ni en la mariposa amarilla,

sólo en ti, sólo en ti, yo lo quiero, en este amor,

vida que no conoce muerte.

 

 

1. Presentación:

                              Para Domingo Gallegos Díaz

 

¿Qué le diré ahora a mi corazón?

la locomotora azul

en la explanada

de la administración del puerto,

ni avanza ni retrocede,

no arrastra sus desteñidos furgones,

no se reconoce

al gallo buena persona

que saltaba de la máquina todavía en marcha,

para hacer los cambios de línea,

 

1.2 Desaparición:

 

Lo mismo ha pasado con aquellos rieles

de los antiguos templos,

quedaron sepultados

con la construcción de las nuevas iglesias,

sus primitivos feligreses

cumplen sus oficios debajo de la tierra,

lo mismo es con los hierros en el suelo

liso y bien pavimentado

¿qué le diré ahora a mi corazón

de los trenes de pasajeros

que pasaban por Bellavista,

mientras en las sillas el torpecito

andaba enamorando debajo de la luna,

¿abundan todavía por aquí

los peces amarillos?

¿y las sanguinarias especies

que se comen a sus propias crías?

¿qué le diré ahora a mi corazón

de tantas desapariciones?

 

 

Alguien invisible me empuja

 

-Mire usted, lo que son las cosas:

queriendo volverme un hombre bueno,

el demonio que no lo quería

se vino a poner por delante

con cara de vieja arrugada

me decía “ por aquí usted no pasa”

y no me dejaba pasar,

una mano generosa para ayudarme,

algo así como una escalera de palo,

se puso por delante de mí,

como un escudo me protegía,

me ayudaba a desplazarme,

empujado por el demonio,

paso que yo daba, paso que

se iba para atrás, era como

nadar quien contra la corriente,

toda el edificio retrocedía,

campanario, torres

y adornos medievales,

al revés andaba la gente;

y así, hasta tres semanas o más,

pude por fin llegar de rodilla

donde estaba el gran maestro

de los hombres buenos. Así fue.

 

Eduardo Embry nació en Valparaíso; Estudios sobre la censura poética en Madrid, durante los sesenta, y sobre Cuadernos de Ágora (1956-1964), que dirigía la poetisa Concha Lagos, junto a Medardo Fraile y José Hierro, con quienes Eduardo Embry cultivó una estrecha relación en el campo de la poesía y la amistad. Ha publicado un manuscrito satírico del siglo XVIII, Descripción de las grandezas de la ciudad de Santiago de Chile...’, Consiglio Nazionale delle Ricerche Bulzoni Editore, Roma, 1994. Durante su estancia en Sucre, Venezuela, Historia del periodismo en Cumaná (Venezuela) de 1825- 30’, y Andrés Bello y el periodismo de 1825’. Ha publicado en importantes revistas europeas: London Magazine, selección del poeta inglés Alan Ross; Index on Censorship; Revista Urogallo, y Atlántica, Cádiz, España; Cultura Nacional; Casa de las Américas; Anales de Gotemburgo; Rocinante, Santiago, Chile. Fue uno de los invitados especiales del 6to. Festival Internacional de Poesía, Caracas, junio y julio, 2009; en esta ocasión Eduardo Embry presentó su nuevo libro Por Enxeinplo, una colección de poesía, en el prestigioso sello de Monte Ávila Ediciones, colección Altazor, Escritores latinoamericanos.

 

Bibliografía selecta: 1983: Poesía de amigos, Universidad de Oriente, Cumaná, Venezuela; 1985 Locuras de Tarot. Eds. La Espada Rota, Caracas; 1990: Para Santos y Herejes. Fondo Canto Mestizo, Londres; 1997: Homenaje a los poetas españoles, Southampton; 2002: El demonio de mis sueños ríe con su cola roja, Southampton/London; 2006: Enxeinplos y Milagros, Juan Cameron editor, Santiago de Chile. Manuscritos que con el agua se borran (2009), en el prestigioso sello de Monte Ávila Ediciones, colección Altazor, Escritores latinoamericanos.


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