Cinco poemas de Julio Piñones
Julio Piñones
ESCRITURA
Con las dudas de siempre
se asedia la página se tarja
se fragmenta el texto
se reintegra se mantiene incierto.
Porque las vías del poema son múltiples.
y el lector construye sus vías.
Para echar a andar también hay vías imposibles.
Son vías que no conducen a nada y se botan.
Las vías factibles se entrecruzan con otras vías.
La otras vías se han nutrido de otros cauces.
Las vías a la distancia orientan las auroras.
Éstas son muchachas que se ocultan y vuelven.
Se dirá que el dolor persiste
pero el oficio del orfebre consiste
en trabajar con todos los materiales.
ACONTECER
En cualquier momento puede ser
que asome el poema y se extienda
un rumor que pugna por cristalizarse.
En cualquier momento puede darse
que sonido y sentido confluyan
en una firme voluntad de forma
VENTUROSA
Para forjar el poema hay que mejorar la tierra.
Hay que arrancar la maleza apartar las piedras.
Hay que harnear los elementos.
Hay que abonar los surcos quemar borradores.
Aguzar cada vocablo exprimir cada sílaba.
Cerrar el texto como fiesta de vendimia.
MANOS A LA OBRA
Se brinda por el nuevo libro.
Los caminos del libro van al encuentro del otro.
El otro mira con displicencia o afecto lo ofrecido.
El texto busca lector cuando sale al ruedo.
Una vez entrecruzados
se busca crear un espacio compartido.
Las conexiones entre texto y lector son impredecibles.
La conciencia se enciende o la modorra aturde.
Se produce una diversidad de lecturas.
El hambre por conocer y gozar
hace ingresar en lo desconocido.
VERBO QUE UNA VEZ
Los lenguajes del cinismo
prevalecen en los sitios
donde hablantes distinguidos
muestran de escena dominio.
También la hipocresía hace gala
en los estratos del Poder
isla en cuyo centro gana
el eufemismo: rey hábil
lanza su capa al aire
y goza con la entrega
de oreja y rabo.