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Poesía
La Maravilla Del Encuentro Bajo Esas Alas De La Historia Que Cubrían Todo Santiago Y Provincias En Esos Años De La Segunda Mitad De Los Sesenta
Jorge Etcheverry

                                           I

 

El joven flaco harto tímido que vivía en por ese entonces en el Barrio Las Condes tanto para chilenos como para extranjeros uno de los mejores de Santiago

Que se encarama un poco por las laderas de los Andes para arrancarse del smog

Pero no se vaya a creer ni por pienso que por tener fortuna o títulos, ni ningún tipo de influencia en la vida política o social de la nación

Sino por ser el vástago de una familia con apellidos pero venida  a menos

Y gracias al trabajo de la madre, la creatividad del padrastro

Que junto con el abuelo fueron en realidad los mentores de lo fundamental para él en materia literaria, pero no nos salgamos del tema

 

El abuelo fue edecán en el primer gobierno de Ibáñez.

Ya no se cuentan esas historias que antes corrían en el seno de la familia, el coronel o general bajo la cama que se dio a conocer cuando la abuela se va por fin a acostar ya agotado el llanto“no se asuste señora Arcaya que soy yo”.  La misma noche toman preso al abuelo el Coronel Arcaya--que en paz descanse

Y lo mandan relegado a la Isla de Pascua

 

Los niños, la madre de niña, que creen que las balas son abejas que zumban

Y corren a decirle a la abuela, cuando viene la insurección del Regimiento Valdivia, Mamá, Mamá

Parece que están disparando

Como pájaros desdibujados, que no sabemos si vimos

En un libro de biología del liceo

O si recortamos en papel de diario

O soñamos

Atraviesan el cielo indistinto de nuestra memoria esas habladurías, esas consejas

Enhebradas como sin  ganas alrededor del brasero familiar

Por el crochet de la abuela

 

Siempre fue muy delgado para su edad

Salió del liceo y pasó a a la univeridad como por un tubo, siempre soñando despierto

Cuánto de esto podemos atribuir a la genética, esa constitución que parece frágil pero que es engañadora. Tiene amigos más jóvenes que ya están por tirar la esponja. No conoce lo que son en realidad los dolores de cabeza. Todo es relativo.

Como un cuervo, o un jote, digamos por respeto a la historia y al país

Surgida de los umbrales del Norte, una parte del país se disuelve nebulosa por lo imprecisa

Con paisajes costeros tan vastos como irreales

Brotan las añañucas y se levantan los cerros en esa región sempiternamente calificada como de extrema miseria

La mayoría de los hijos jóvenes se lanzan a la capital del país o al mundo en general en busca de sustento

Tan pronto tienen la menor impresión de que existe algo más allá

Brota resentida la estirpe de La Gabriela, examinando el mundo de manera crítica, casi sardónica diríamos

Con los ojos negros clavando a los adultos, yace en la cuna endureciéndose y jurando que se mandará cambiar de aquí tan pronto como brote piernas y zapatos y sepa hablar y usar las manos